Entrañas del balón

RINUS MICHELS Y EL FÚTBOL TOTAL

Escrito por entranasdelbalon 20-11-2008 en General. Comentarios (0)

  Muchos son los maestros del fútbol que han contribuido a que este deporte sea hoy tal y como lo conocemos. Es curioso que una de las principales revoluciones que se han producido en el mundo del balompié llegase desde un país que, hasta ese entonces, era insignificante futbolísticamente hablando.

 

En Holanda, apenas había futbolistas profesionales cuando, en enero de 1965, Marinus Jacobus Hendricus Michels se hacía con el banquillo de un equipo modesto, el Ajax de Ámsterdam, con el objetivo de librarle del descenso. “Rinus” Michels había sido jugador en ese mismo equipo del año 45 al 58, además de en otro modesto club local, el Zandvoortmeeuwen, sin embargo no tenía ninguna experiencia como entrenador.

 

Poco antes de que Michels se sentara en el banco del Ajax,  dos jóvenes jugadores del equipo habían firmado su primer contrato profesional. Eran Piet Keizer y Johan Cruyff, probablemente los primeros jugadores profesionales de Holanda.

 

Michels se ganó pronto el sobrenombre de “El General” por su fuerte carácter en los entrenamientos, pero también empezó a llamar la atención su atractiva concepción del fútbol. En esa media temporada consiguió evitar que el Ajax descendiera de categoría y, al año siguiente, conquistó su primera Eredivise. Era el comienzo de una impresionante trayectoria de Michels junto con su principal aliado en el campo, Johan Cruyff.

 

Al año siguiente, logró su primera gran machada en Europa, donde, hasta aquel momento, los equipos holandeses eran las peritas en dulce de los grandes del continente. En octavos de final vencieron al Liverpool, dirigido por otro maestro como Bill Shankly, por 5 goles a 1.

 

Hasta 1971, año en que abandonó el Ajax, Michels consiguió 4 ligas, 3 copas de Holanda y 1 copa de Europa, la del 71, aunque ya había sido finalista en la edición del 69, en la que perdió con el Milan. Sin embargo, esta derrota no sirvió para abandonar la revolución futbolística que el Ajax estaba instalando por toda Europa. Era un equipo al que siempre le gustaba tener la pelota y que siempre jugaba al ataque con un gran entusiasmo, lo que le valió la simpatía de muchos aficionados al fútbol.

 

Ese espectacular estilo fue calificado por la prensa como “Fútbol Total”, sin embargo, el propio Michels lo definió como Pressing Football y lo explicó de la siguiente manera: Consiste en acosar sin tregua ni respiro al adversario para recuperar la posesión del balón, y no ceder a ningún precio la iniciativa del ataque al contrincante, contando con dos requisitos básicos: un espíritu de lucha inquebrantable y una perfecta preparación física, sin los cuales el sistema se derrumba irremediablemente.

El estilo de “El general” se plasmaba sobre el campo en un 4-3-3, que después ha sido santo y seña del fútbol holandés. La alineación era la siguiente: como portero, Stuy, los centrales, Blankenburg y Hulshoff. Surbieer era el lateral derecho y Krol, uno de los grandes del fútbol tulipán, el izquierdo. El mediocentro era Haans, y estaba escoltado por Muhren en la izquierda y Neeskens en la derecha. La delantera era para Keizer en la izquierda, Cruyff en el centro, aunque esto es un decir porque “El flaco” jugaba con total libertad, y Swart en la derecha. En esta posición, es más conocido históricamente Rep, pero éste accedió al equipo cuando se marchó Michels en 1971 y le sucedió Stefan Kovacs, que continuó con la filosofía de su predecesor y sumó otras 2 copas de Europa para el Ajax. También hay que señalar de este equipo el hecho de que jugaba sin delantero centro puro, ya que Cruyff aparecía por todas las líneas del campo, esto era algo impensable en la época.

El “fútbol total” se basaba en una serie de puntos. Por ejemplo, era fundamental el triángulo que se formaba en el ataque y la posición de los extremos que generaban espacios para la aparición de los interiores. También hay que destacar la rapidez de la circulación del balón, Michels decía que los jugadores debían desmarcarse antes de que le pasaran la pelota. Otro punto importante eran los desmarques, que se hacían en diagonal, tanto hacia dentro como hacia fuera. Pero lo más importante era la visión ofensiva, hasta los defensas debían saber atacar, sobre todo los laterales.

Ni que decir tiene que su revolución funcionó. A los títulos ya señalados antes en el Ajax, hay que recordar el subcampeonato mundial que logró con la selección holandesa en 1974, en la que pudo contar con otros grandes jugadores como Rep o Rensenbrink, que no habían estado a su disposición en su etapa en el Ajax. Más tarde, regresaría a la selección oranje y logró el campeonato de Europa de 1988 con jugadores como Gullit, Rijkaard o Van Basten.

También triunfó en el Barcelona, con el ganó 3 títulos, 1 Copa de Ferias, 1 liga y 1 copa, en 2 etapas, del 71 al 75 y del 76 al 78.

En 1999 fue nombrado mejor entrenador del siglo XX por la FIFA, y hasta poco antes de su muerte siguió ligado al fútbol trabajando para la KNVB, organización encargada de la liga y de la federación de fútbol de Holanda.

El 3 de marzo de 2005 falleció en un hospital de Aalst en Bélgica a los 77 años tras ser operado días antes de una válvula cardíaca.

http://entranasdelbalon.blogspot.es/img/michels1.jpghttp://entranasdelbalon.blogspot.es/img/michels2.jpg

EL MILAGRO DE BERNA

Escrito por entranasdelbalon 26-05-2008 en General. Comentarios (0)

http://entranasdelbalon.blogspot.es/img/milagrodeberna.jpg  http://entranasdelbalon.blogspot.es/img/alemania.jpg

 

            Durante la historia del fútbol, han sido muchas las grandes selecciones que contaban con magníficos jugadores y que practicaban un fútbol excelente pero que, sin embargo, la historia no les recompensó nunca con un título.

 

            Entre ellas están la Holanda de Cruijf y Neeskens o el Brasil de Zico y Sócrates, pero destaca, sobre todo, la Hungría de Puskas, Kocsis o Czibor. Esta selección llegaba con una racha impresionante al mundial de 1954, nadie dudaba de su victoria. Consiguieron ser la primera selección que derrotó a Inglaterra en su casa, lo hizo además de manera apabullante, por 6 a 3. Practicaban un fútbol que era revolucionario para la época, probablemente fue el primer equipo en la historia que basaba su juego en la movilidad. Utilizaban los movimientos del delantero para sacar a los centrales de la zona y encontrar así huecos.

 

            Con estos credenciales se presentaron en Suiza, país anfitrión de aquel campeonato del mundo. Su camino hasta la final fue brillante. Acabaron la primera fase con 17 goles, a los alemanes endosaron 8 y 9 a Corea del Sur. En un durísimo partido de cuartos de final, con muchos incidentes, que pasó a la historia como “la batalla de Berna”, eliminaron a Brasil por 4 a 2. En semifinales acabaron con los uruguayos por el mismo resultado y el último paso para alcanzar el título era la final de Berna el 4 de julio.

 

            Su rival sería Alemania Federal. La selección de un país que estaba todavía destrozado debido a la Segunda Guerra Mundial, de la que solo habían pasado 9 años. Un país, además, que era producto de una absurda división que había separado familias y amigos por el conflicto entre el capitalismo y el comunismo. Sin embargo, a pesar de este complicado panorama, Alemania consiguió clasificarse para aquel mundial. Pero el sorteo no fue muy benévolo para ellos y acabaron en el grupo con Hungría, la que luego sería su rival en la final, que le endosó un humillante 8 a 3 en esta primera fase. A pesar de ello, los alemanes se resarcieron y realizaron un buen campeonato, con goleadas también como el 7 a 1 a los turcos, que les llevó a clasificarse para la final.

 

            Con este panorama nadie dudaba de quién era el favorito aquel 4 de julio de 1954 en Berna. Un equipo en racha, que practicaba el mejor fútbol del mundo y con la mayoría de los mejores jugadores de la época, contra un equipo que venía de un país desolado por la guerra y que había perdido en la fase de grupos por 8 a 3. Pero la selección alemana también contaba con buenos jugadores, como Fritz Walter, uno de los mejores jugadores teutones de todos los tiempos y que se había salvado de un campo de concentración ruso. Otros jugadores, aunque no eran técnicamente demasiado buenos, tenían un gran pundonor y se entregaban en cada partido, como el hermano de Fritz, Otto, u otros como Rahn, Popispal y Morlock. Además, contaban con que Puskas no se encontraba en buen estado físico para la final desde que salió lesionado, precisamente, en el partido de la primera fase contra los alemanes.

 

            Al poco de empezar el partido, la posibilidad de que se produjese alguna sorpresa se desvanecía. Puskas, a pesar de sus problemas físicos, inauguró el marcador en el minuto 6 y Czibor ampliaba la ventaja en el 8. Pero fue justo en ese momento cuando se empezó a forjar la historia del fútbol alemán, que ha llegado a lograr tres mundiales y a ser considerado como uno de los grandes del mundo, con una remontada que quedaría en los anales de la historia como “el milagro de Berna”. Empezaron a enseñar al mundo del fútbol algo que hoy día todavía les caracteriza, que para derrotarles hay que poner algo más que fútbol porque ellos son los de más empuje, los más rocosos y los que tienen una mejor mentalidad ganadora.

 

            Antes del cuarto de hora de la primera parte, Morlock acortó el marcador y, antes del descanso, Helmut Rahn empataba en un córner que sacó Fritz Walter. En la segunda parte se consumó el milagro, Fritz regateó a un defensor y pasó a Rahn, éste dribló a un húngaro y tiró cruzado hasta la red. La remontada se había culminado, nadie podía créerselo, el público se frotaba los ojos viendo como el que había sido el mejor equipo de los últimos años caía ante unos alemanes cuya mentalidad les hizo reponerse a todas las adversidades.

 

            Alemania consiguió así el primero de sus 3 mundiales, dejó atrás el sufrimiento de la guerra y comenzó su carrera como uno de los grandes dominadores del fútbol mundial.

 

GILARDINO 4, LUCARELLI 4

Escrito por entranasdelbalon 22-05-2008 en General. Comentarios (0)


1de mayo de 2005. Estadio Ennio Tardini en Parma, Italia. Aquéldía en aquél lugar pasó a la historia del calcioy del fútbol porque Alberto Gilardino, entonces jugador delParma, y Cristiano Lucarelli, del Livorno, brindaron a los buenosaficionados al fútbol una exhibición de goles.

Ambosfutbolistas tienen una historia peculiar. Gilardino nació el 5de julio de 1982. Ese día, Paolo Rossi metió 3 golesfrente a Brasil en Sarriá durante el mundial de Españay metió a la selección italiana en semifinales paradespués acabar ganando el campeonato. Comenzó sucarrera profesional muy tarde, a los 17 años, y hasta los 22,en su segunda temporada con el Parma, no explotó. Pasócon más pena que gloria por equipos como el Piacenzia o elHelias Verona, y, en su primera temporada con el Parma, la 2002-2003,solo anotó 4 goles. Sin embargo, en la temporada 2003-2004, sedestapó como goleador con 23 tantos. Ahora es titular ycampeón de Europa en el Milan, ha sido campeón delmundo con la selección italiana y se le considera uno de losmejores delanteros europeos. A ese partido frente al Livorno sepresentaba como máximo goleador del Scudetto con 17goles.


Lucarellinació en octubre de 1975 en Livorno. Era hijo de unsindicalista en una de las ciudades con mayor tendencia comunista enItalia. Comenzó su carrera en 1993 con el Peruggia y despuéspasó por multitud de equipos: Cosenza, Padova, Atalanta,Valencia, Lecce y Torino. Cuando estaba en este club recibióuna oferta del Livorno, el club de su vida, y, a pesar de que laoferta era mucho más baja de la que le ofrecía elTorino, decidió jugar en el equipo de la ciudad donde nació.Ascendió con el Livorno a primera y a ese partido llegaba con16 goles en la liga, a solo uno del máximo realizador,Gilardino.


Yal comenzar el partido, comenzó la exhibición de losdos jugadores. Gilardino inauguró el marcador en el minuto 3,Lucarelli empató en el 22 y adelantó al Livorno en el25. Pisanu empató para el Parma y Gilardino consiguióel doblete en el 37 para poner por delante a su equipo. Ya en lasegunda parte, Pisanu aumentaba la ventaja pero Lucarelli puso el 4 a3 de penalti. Después Gilardino hacía su hat-trick enel 72 y pedía el cambio. Pero justo después Lucarellicompletaba su gloriosa tarde con su cuarto gol. Gilardino decidióseguir en el campo y culminó así su gran tardeigualando en goles al de Livorno.


Elpartido acabó 6 a 4, pero en la memoria quedó el 4 a 4entre dos futbolistas especiales tanto dentro como fuera del campo,Gilardino y Lucarelli.

STANLEY MATTHEWS, EL MAGO DEL REGATE

Escrito por entranasdelbalon 08-05-2008 en General. Comentarios (0)

          http://entranasdelbalon.blogspot.es/img/matthews1.jpg http://entranasdelbalon.blogspot.es/img/matthews2.jpg

 

          Stanley Matthews ha pasado a la historia como uno de los mejores jugadores ingleses de todos los tiempos, sin embargo su figura va mucho más allá de ser un gran jugador de fútbol. Dedicó 34 años de su vida a jugar al fútbol, tiempo en el que fue todo un ejemplo de humanidad y de deportividad. Su estilo de juego, extremo derecha que siempre intentaba regatear a los rivales, provocó que recibiera durante su carrera numerosas patadas, pero Matthews nunca se quejó, en su larga carrera no recibió ni una sola amonestación. Realizaba siempre el mismo regate, amagaba con la izquierda hacia el centro y salía con la derecha hacia fuera, todos sabían lo que iba a hacer, aficionados, compañeros y rivales, pero el excepcional extremo siempre conseguía zafarse del defensor, salvo que éste le soltara una patada, cosa que ocurría en numerosas ocasiones.

 

         Nació el 1 de febrero de 1915 en Hanley. Era hijo de un barbero apasionado del boxeo, Jack Matthews. Su padre le obligó a realizar ejercicios ya desde pequeño, por lo que en el colegio destacaba ya por su velocidad, aunque nunca llegó a tener un físico atlético, más bien era un jugador pequeño y de poco peso. Pero lo que sí consiguió su padre fue que Stanley fuera riguroso en los entrenamientos.

 

         Antes de comenzar su carrera futbolística trabajó como albañil. Pero a los 16 años empezó a jugar en un club de su tierra, el Stoke City. Desde el principio de su carrera quedó clara su habilidad y en tan solo 3 años, en 1934, debutó en la selección inglesa.

 

         Al llegar la II Guerra Mundial, Matthews ya era un jugador importante, pero el conflicto cortó su carrera y a punto estuvo de terminar también con su vida. Tras el fin de la guerra, llegaron los mejores momentos de su carrera. Había abandonado el Stoke City para jugar ahora en el Blackpool (estos dos equipos fueron los únicos en su carrera) y en 1948 llegó a la final de la Copa, final que perdió. Perdió dos más antes de la final de 1953, donde llegó el único título de su carrera. Esta final es recordada como “la final de Matthews”, su equipo, el Blackpool, venció al Bolton por 4-3. El menudo extremo dio 3 asistencias de gol en los últimos 15 minutos, sin embargo el hecho de que esta final se recuerde como la “final de Matthews” viene más por el aura que tenía el de Hanley, ya que su compañero, otro legendario futbolista inglés, Stan Mortensen, marcó 3 goles en aquella final y también se le podría haber considerado el gran protagonista de aquél día.

 

         Otro hito en la carrera de Matthews fue su elección como primer balón de oro de la historia, Fue en 1956, cuando contaba ya con 41 años, pero aún le quedaban algunos como futbolista. Con la selección aguantó hasta 1957, tras 23 años y 54 partidos. Participó en los mundiales de 1950 y 1954. Tuvo la mala suerte de vivir alguno de los momentos más duros en la historia de la selección inglesa, como las derrotas ante Estados Unidos y España en el mundial de Brasil en 1950 o la derrota ante Hungría por 3 a 6 en Wembley, en 1953.

 

         Disputó su último partido en la primera división inglesa con 51 años y 5 días. Poco después de su retirada, la reina Isabel II le coronó como Caballero del Imperio Británico, primer futbolista que recibía el galardón.

 

         Pero si por algo es admirado Stanley Matthews entre sus compatriotas es por su calidad humana. Recibió admiración de sus compañeros y rivales durante todas las épocas de su carrera, de los aficionados y de todos los que lo vieron jugar y comportarse dentro del campo debido a su habilidad en el juego, al fair play que demostraba, a su esfuerzo por mejorar y al amor que sintió y que demostró al fútbol. El 23 de febrero del año 2000 murió a los 85 años, tan solo habían pasado algo más de 30 años de su, según el propio Matthews, “prematura retirada”.

FAIR PLAY AL FASCISMO

Escrito por entranasdelbalon 30-04-2008 en General. Comentarios (1)

 

         Cada año la FIFA otorga sus galardones en unos premios que ellos llaman FIFA Awards. Dentro de estos premios se encuentra el FIFA Fair Play, que el máximo organismo del fútbol mundial entrega a un individuo o grupo de individuos que hayan promovido lo que la FIFA considera el espíritu del juego limpio.

 

         Pero sin duda, el trofeo Fair Play más escandaloso, polémico y lamentable que ha entregado la FIFA fue el del año 2001 al futbolista entonces del West Ham United Paolo Di Canio. Cierto es que la jugada en cuestión podría considerarse como deportiva y de un buen compañero, fue, sin duda, un momento de lucidez dentro de una cabeza que no demuestra estar muy cuerda en la mayoría de los ocasiones. Se disputaba el partido Everton - West Ham United en Goodison Park durante la temporada 2000-2001. El portero del Everton, Paul Gerrard, quedó lesionado en el suelo fuera del área y Di Canio recibió el balón cerca de la portería vacía, pero en lugar de empujar el balón a la red, lo cogió con las manos para que el juego se detuviera y atendieran al guardameta.

 

         Este gesto, que como he dicho antes podríamos considerar de compañerismo, no creo que sea suficiente como para considerar a un jugador como Di Canio, que va por los campos de fútbol demostrando y enorgulleciéndose de su condición de fascista, como la persona que ha encarnado mejor durante un año los valores de la deportividad y del espíritu del fair play. Dicho sea que en esa época, Di Canio aún no se dedicaba a realizar saludos fascistas en el campo y a presumir de su condición ideológica, pero sí que se le conocía por practicar un fútbol lleno de violencia y trampas y no tener el coco en su sitio. Aunque también es verdad que, antes de comenzar su carrera futbolística, pertenecía a un grupo ultraderechista de seguidores de la Lazio.

 

         Di Canio protagonizó sus acciones más lamentables durante los últimos años de su carrera cuando jugaba en la Lazio. Hasta en tres ocasiones realizó el saludo fascista con el brazo derecho extendido dirigiéndose a los aficionados laciales. En enero de 2005, hizo el polémico gesto  el derbi de la ciudad romana, en el que su equipo, la Lazio, venció por 3-1 a la Roma. Le multaron con 13000 dólares, pero él se defendió diciendo que su gesto no tenía ningún significado político.

 

         En diciembre de ese mismo año, Di Canio volvió a repetir el gesto. Esta vez fue en el campo del Livorno, equipo cuyos seguidores son de ideología comunista. Este era un partido de alto riesgo, debido a las diferentes ideologías de los hinchas de los dos equipos. Se produjeron numerosos incidentes, tales como enfrentamientos con la policía, lanzamientos de bengalas. En el estadio, los aficionados laciales aparecieron con banderas con la esvástica y los del Livorno con banderas comunistas. Pese a ello, Di Canio no se cortó a la hora de hacer el saludo fascista. En esta ocasión no fue sancionado, pero una semana después volvió a estirar el brazo derecho en un partido contra la Juventus y, entonces, sí que recibió una sanción. La federación italiana le castigó con un partido y una multa de 10000 euros. El jugador de la Lazio recurrió la sanción y contrató a un abogado con unas ideas similares, Gabriele Bordoni. Incluso, simpatizantes de la Lazio protestaron por la sanción realizando una manifestación, por lo que ellos consideraban como un “atentado a la libre expresión”.

 

         Di Canio nunca ha escondido sus pensamientos políticos, incluso lleva tatuado un mensaje referente a Mussolini, de quien se considera admirador. Aunque siempre se ha defendido de sus actos y, al mismo tiempo, enorgullecido de haberlos realizado con declaraciones como éstas:

 

         "Saludaré siempre como hice en Livorno, pues es un símbolo que pertenece a mi pueblo", “Considero el saludo un gesto bellísimo hacía mi pueblo y, en cambio, ha provocado una reacción patética por parte de los medios de información. Estoy contento de ser como soy y así seré siempre", "Estoy orgulloso de ser un objetivo de la gente que no puede representar la sociedad", "El pasado año fui castigado y condenado por una imagen (la de su gesto en el derbi), ahora no acepto que el club lo deje pasar. Como jugador exijo que mi entidad y el presidente me defiendan. Esta vez no lo dejaré pasar o me enfadaré de verdad", "Soy fascista, no un racista", "Saludé con el brazo en alto porque es un saludo de camarada a camaradas" o "El saludo era para mi gente. Con el brazo en alto no tengo ninguna intención de incitar a la violencia y mucho menos al odio racial".

 

         El alcalde de Roma, Walter Veltroni, invitó a los jugadores de la Lazio a una reunión con supervivientes judíos de los campos de concentración. Asistió Di Canio. Sin embargo, sus ideas no cambiaron, aunque no volvió a realizar el saludo fascista.
http://entranasdelbalon.blogspot.es/img/dicanio.jpg http://entranasdelbalon.blogspot.es/img/dicanio2.jpg