EL MILAGRO DE BERNA

Escrito por entranasdelbalon 26-05-2008 en General. Comentarios (0)

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            Durante la historia del fútbol, han sido muchas las grandes selecciones que contaban con magníficos jugadores y que practicaban un fútbol excelente pero que, sin embargo, la historia no les recompensó nunca con un título.

 

            Entre ellas están la Holanda de Cruijf y Neeskens o el Brasil de Zico y Sócrates, pero destaca, sobre todo, la Hungría de Puskas, Kocsis o Czibor. Esta selección llegaba con una racha impresionante al mundial de 1954, nadie dudaba de su victoria. Consiguieron ser la primera selección que derrotó a Inglaterra en su casa, lo hizo además de manera apabullante, por 6 a 3. Practicaban un fútbol que era revolucionario para la época, probablemente fue el primer equipo en la historia que basaba su juego en la movilidad. Utilizaban los movimientos del delantero para sacar a los centrales de la zona y encontrar así huecos.

 

            Con estos credenciales se presentaron en Suiza, país anfitrión de aquel campeonato del mundo. Su camino hasta la final fue brillante. Acabaron la primera fase con 17 goles, a los alemanes endosaron 8 y 9 a Corea del Sur. En un durísimo partido de cuartos de final, con muchos incidentes, que pasó a la historia como “la batalla de Berna”, eliminaron a Brasil por 4 a 2. En semifinales acabaron con los uruguayos por el mismo resultado y el último paso para alcanzar el título era la final de Berna el 4 de julio.

 

            Su rival sería Alemania Federal. La selección de un país que estaba todavía destrozado debido a la Segunda Guerra Mundial, de la que solo habían pasado 9 años. Un país, además, que era producto de una absurda división que había separado familias y amigos por el conflicto entre el capitalismo y el comunismo. Sin embargo, a pesar de este complicado panorama, Alemania consiguió clasificarse para aquel mundial. Pero el sorteo no fue muy benévolo para ellos y acabaron en el grupo con Hungría, la que luego sería su rival en la final, que le endosó un humillante 8 a 3 en esta primera fase. A pesar de ello, los alemanes se resarcieron y realizaron un buen campeonato, con goleadas también como el 7 a 1 a los turcos, que les llevó a clasificarse para la final.

 

            Con este panorama nadie dudaba de quién era el favorito aquel 4 de julio de 1954 en Berna. Un equipo en racha, que practicaba el mejor fútbol del mundo y con la mayoría de los mejores jugadores de la época, contra un equipo que venía de un país desolado por la guerra y que había perdido en la fase de grupos por 8 a 3. Pero la selección alemana también contaba con buenos jugadores, como Fritz Walter, uno de los mejores jugadores teutones de todos los tiempos y que se había salvado de un campo de concentración ruso. Otros jugadores, aunque no eran técnicamente demasiado buenos, tenían un gran pundonor y se entregaban en cada partido, como el hermano de Fritz, Otto, u otros como Rahn, Popispal y Morlock. Además, contaban con que Puskas no se encontraba en buen estado físico para la final desde que salió lesionado, precisamente, en el partido de la primera fase contra los alemanes.

 

            Al poco de empezar el partido, la posibilidad de que se produjese alguna sorpresa se desvanecía. Puskas, a pesar de sus problemas físicos, inauguró el marcador en el minuto 6 y Czibor ampliaba la ventaja en el 8. Pero fue justo en ese momento cuando se empezó a forjar la historia del fútbol alemán, que ha llegado a lograr tres mundiales y a ser considerado como uno de los grandes del mundo, con una remontada que quedaría en los anales de la historia como “el milagro de Berna”. Empezaron a enseñar al mundo del fútbol algo que hoy día todavía les caracteriza, que para derrotarles hay que poner algo más que fútbol porque ellos son los de más empuje, los más rocosos y los que tienen una mejor mentalidad ganadora.

 

            Antes del cuarto de hora de la primera parte, Morlock acortó el marcador y, antes del descanso, Helmut Rahn empataba en un córner que sacó Fritz Walter. En la segunda parte se consumó el milagro, Fritz regateó a un defensor y pasó a Rahn, éste dribló a un húngaro y tiró cruzado hasta la red. La remontada se había culminado, nadie podía créerselo, el público se frotaba los ojos viendo como el que había sido el mejor equipo de los últimos años caía ante unos alemanes cuya mentalidad les hizo reponerse a todas las adversidades.

 

            Alemania consiguió así el primero de sus 3 mundiales, dejó atrás el sufrimiento de la guerra y comenzó su carrera como uno de los grandes dominadores del fútbol mundial.