FAIR PLAY AL FASCISMO

Escrito por entranasdelbalon 30-04-2008 en General. Comentarios (1)

 

         Cada año la FIFA otorga sus galardones en unos premios que ellos llaman FIFA Awards. Dentro de estos premios se encuentra el FIFA Fair Play, que el máximo organismo del fútbol mundial entrega a un individuo o grupo de individuos que hayan promovido lo que la FIFA considera el espíritu del juego limpio.

 

         Pero sin duda, el trofeo Fair Play más escandaloso, polémico y lamentable que ha entregado la FIFA fue el del año 2001 al futbolista entonces del West Ham United Paolo Di Canio. Cierto es que la jugada en cuestión podría considerarse como deportiva y de un buen compañero, fue, sin duda, un momento de lucidez dentro de una cabeza que no demuestra estar muy cuerda en la mayoría de los ocasiones. Se disputaba el partido Everton - West Ham United en Goodison Park durante la temporada 2000-2001. El portero del Everton, Paul Gerrard, quedó lesionado en el suelo fuera del área y Di Canio recibió el balón cerca de la portería vacía, pero en lugar de empujar el balón a la red, lo cogió con las manos para que el juego se detuviera y atendieran al guardameta.

 

         Este gesto, que como he dicho antes podríamos considerar de compañerismo, no creo que sea suficiente como para considerar a un jugador como Di Canio, que va por los campos de fútbol demostrando y enorgulleciéndose de su condición de fascista, como la persona que ha encarnado mejor durante un año los valores de la deportividad y del espíritu del fair play. Dicho sea que en esa época, Di Canio aún no se dedicaba a realizar saludos fascistas en el campo y a presumir de su condición ideológica, pero sí que se le conocía por practicar un fútbol lleno de violencia y trampas y no tener el coco en su sitio. Aunque también es verdad que, antes de comenzar su carrera futbolística, pertenecía a un grupo ultraderechista de seguidores de la Lazio.

 

         Di Canio protagonizó sus acciones más lamentables durante los últimos años de su carrera cuando jugaba en la Lazio. Hasta en tres ocasiones realizó el saludo fascista con el brazo derecho extendido dirigiéndose a los aficionados laciales. En enero de 2005, hizo el polémico gesto  el derbi de la ciudad romana, en el que su equipo, la Lazio, venció por 3-1 a la Roma. Le multaron con 13000 dólares, pero él se defendió diciendo que su gesto no tenía ningún significado político.

 

         En diciembre de ese mismo año, Di Canio volvió a repetir el gesto. Esta vez fue en el campo del Livorno, equipo cuyos seguidores son de ideología comunista. Este era un partido de alto riesgo, debido a las diferentes ideologías de los hinchas de los dos equipos. Se produjeron numerosos incidentes, tales como enfrentamientos con la policía, lanzamientos de bengalas. En el estadio, los aficionados laciales aparecieron con banderas con la esvástica y los del Livorno con banderas comunistas. Pese a ello, Di Canio no se cortó a la hora de hacer el saludo fascista. En esta ocasión no fue sancionado, pero una semana después volvió a estirar el brazo derecho en un partido contra la Juventus y, entonces, sí que recibió una sanción. La federación italiana le castigó con un partido y una multa de 10000 euros. El jugador de la Lazio recurrió la sanción y contrató a un abogado con unas ideas similares, Gabriele Bordoni. Incluso, simpatizantes de la Lazio protestaron por la sanción realizando una manifestación, por lo que ellos consideraban como un “atentado a la libre expresión”.

 

         Di Canio nunca ha escondido sus pensamientos políticos, incluso lleva tatuado un mensaje referente a Mussolini, de quien se considera admirador. Aunque siempre se ha defendido de sus actos y, al mismo tiempo, enorgullecido de haberlos realizado con declaraciones como éstas:

 

         "Saludaré siempre como hice en Livorno, pues es un símbolo que pertenece a mi pueblo", “Considero el saludo un gesto bellísimo hacía mi pueblo y, en cambio, ha provocado una reacción patética por parte de los medios de información. Estoy contento de ser como soy y así seré siempre", "Estoy orgulloso de ser un objetivo de la gente que no puede representar la sociedad", "El pasado año fui castigado y condenado por una imagen (la de su gesto en el derbi), ahora no acepto que el club lo deje pasar. Como jugador exijo que mi entidad y el presidente me defiendan. Esta vez no lo dejaré pasar o me enfadaré de verdad", "Soy fascista, no un racista", "Saludé con el brazo en alto porque es un saludo de camarada a camaradas" o "El saludo era para mi gente. Con el brazo en alto no tengo ninguna intención de incitar a la violencia y mucho menos al odio racial".

 

         El alcalde de Roma, Walter Veltroni, invitó a los jugadores de la Lazio a una reunión con supervivientes judíos de los campos de concentración. Asistió Di Canio. Sin embargo, sus ideas no cambiaron, aunque no volvió a realizar el saludo fascista.
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